¿Por qué ha incrementado la violencia entre padres e hijos durante el confinamiento

Miedo, ira, irritabilidad, falta de paciencia, exceso de trabajo, ¿Por qué ha incrementado la violencia entre padres e hijos durante el confinamiento?



El confinamiento por la actual situación sanitaria ha alterado el ritmo de vida tanto de los padres como de los hijos. Los primeros ahora deben realizar su trabajo en casa además de las tareas de hogar, el control de asistencia a las clases virtuales y deberes de sus hijos, la preocupación por la situación económica; los segundos, a más del cambio de rutina escolar, el distanciamiento de sus compañeros, de su familia extensa, están limitados a un espacio físico,  con miedo de que alguien muera. Todo esto provoca tanto en padres como en hijos: irritabilidad, ira, aburrimiento, miedo, intolerancia y el ambiente familiar se torna violento.


El estrés  y la forma de enfrentar la  situación de los padres son absorbidos por los hijos he ahí la importancia de aprender a manejarlo.


Qué hacer, entonces, para evitar la violencia entre padres – hijos durante el confinamiento?

  • Los padres deben reflejar ser una sola autoridad y establecer hábitos y responsabilidades a cada uno de los miembros de la familia para no sobrecargarse de trabajo. Todos deben colaborar.

  • Cuando reconozca que se siente frustrado, enojado y que va  “a explotar”, ir a un lugar aislado, gritar, llorar, desahogarse; y está bien porque somos humanos.

  • Hablar con la pareja sobre lo que está sintiendo. Cuando se traga estas emociones, se enferma, se amarga y enferma a los demás y en un momento puede explotar.

  • Momentos de retiro personal, para reflexionar, analizar lo que le está molestando.

  • Contacto físico con masaje de contención, de apoyo: los dedos de las manos, brazos, hombros, espalda  El masaje dice: “Estoy aquí” y produce estado de alivio, de consuelo y de liberación de la emoción.

  • Deténgase  cada hora por 30 segundos a prestarle atención al aire que entra y sale  por la nariz. Esto lo  mantiene en el “ahora” y no le permite preocuparse por lo que sucederá.

  • Evite el exceso de información y filtre la que transmite a sus hijos.

  • Tenga paciencia. El adulto es usted. Si pierde la paciencia es porque usted quiso. La reacción debe ser acorde al hecho, no sobredimensione la falta de su hijo. Tome en cuenta que él está en proceso de formación y se va a equivocar muchas veces como usted lo hizo hasta aprender.

  • Abrace y pregunte: “Mi amor qué te asusta, miedo de qué tienes. Esto abre la puerta para expresar la emoción y empezar a procesarla para no reaccionar violentamente. No pregunte: ¿Tienes miedo?

  • Frente a un comportamiento no adecuado de su hijo, siga estos pasos: primero hágale caer en cuenta el error que cometió (Hijito, cuando tú me gritas), luego exprésele cómo se sintió con su conducta (me siento muy triste); y por último indíquele cómo tiene que actuar correctamente (te pido que la próxima vez que yo te pida que recojas tu ropa lo hagas sin gritar).

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